Villa Crespo: la guía que ojalá hubiera tenido al aterrizar
El Malasaña que Madrid perdió, con empanadas y subte

Qué es Villa Crespo, sin filtros
Cuando llegué a Buenos Aires en febrero de 2020, alquilé un dos ambientes en Villa Crespo porque era lo único que podía pagar con un sueldo de remoto español. Palermo me parecía carísimo (y lo era), San Telmo me daba un poco de miedo de noche, y Almagro me sonaba a novela de Sábato que no había leído. Villa Crespo era la opción B.
Cinco años después, si alguno de vosotros me pregunta por dónde mudarse, Villa Crespo es la opción A.
Es el barrio que Malasaña fue hace quince años: bares de cerveza artesanal donde el camarero te explica los lúpulos como en un bar de Madrid que ya cerró, locales de ropa de diseñadores que venden remeras a precio de Zara pero con onda, y todavía, en la misma esquina, una señora que vende empanadas de carne a cincuenta pesos y un kiosco que abre antes de que amanezca. La mezcla es lo que lo hace.
Caminando por Thames o Gurruchaga encontráis casas bajas de toda la vida con frentes de chapa o ladrillo a la vista, y al lado un showroom de zapatos o una tienda de café tostado en el momento. Calle Murillo es literalmente la calle de los outlets de zapatos, la versión porteña de la calle Fuencarral pero sin la angustia. Y el Mercado de Villa Crespo, en Warnes y Loyola, es lo más parecido que encontraréis a un mercado municipal español: verdulería, carnicería, pescadería con olor real, y un puesto de pastas caseras donde la dueña te dice de entrada si le gusta o no la selección que hiciste.
Lo primero que sorprende cuando llegáis es que no se parece a nada de lo que imaginabais de Buenos Aires. No es el Buenos Aires de Evita (eso es Recoleta), ni el de los cafés europeos (eso es Palermo Soho para turistas). Es un barrio que trabaja, que come bien, que no se toma demasiado en serio, y que en los últimos tres años se ha puesto de moda entre los que se cansan de pagar 900 dólares por un monoambiente en Palermo Hollywood.
Quién vive aquí
En Villa Crespo conviven tres especies que no tendrían por qué llevarse bien y sin embargo funcionan. Primero, los porteños de toda la vida: familias que heredaron el ph (la casa de dos pisos compartida que aquí se llama así) de los abuelos, jubilados que toman mate en la vereda a las siete de la mañana, y comerciantes que abrieron la ferretería o la mercería hace treinta años.
Segundo, la ola creativa: diseñadores, músicos, ilustradores, programadores que trabajan en remoto para afuera. Muchos son argentinos que volvieron del exterior (es lo que aquí se llama "repatriados") o nunca se fueron pero ahora facturan en dólares. Alquilan lo que antes era un taller industrial en Juan B. Justo y lo convierten en loft.
Tercero, los expats recientes: españoles, uruguayos, chilenos, y cada vez más europeos del este. Los españoles solemos llegar por recomendación de otro español (así es como funciona esto) o porque ZonaProp nos mostró un dos ambientes por 500 dólares y no nos lo creímos. Algunos acaban quedándose para siempre, otros se mudan a Palermo cuando les sube el sueldo, y unos pocos se traducen a Belgrano cuando tienen hijos. En Villa Crespo no hay una colonia española organizada, pero caminando por Serrano un martes a la una del mediodía escucharéis acentos de Barcelona, Valencia y Madrid mezclados con el porteño de la verdulería. Nadie se hace el interesante.
Para qué españoles encaja
No hay una colonia española visible como en Belgrano, pero tampoco hace falta. Los porteños de Villa Crespo son gente directa que no se extraña de los acentos extranjeros, y el nivel de inglés del barrio es bajo (lo cual es bueno: os obliga a hablar castellano). Los comerciantes del mercado os tratarán con familiaridad a la tercera vez que vayáis, y no tendréis que justificar nunca por qué llegasteis de España. Lo único que baja la nota es que no hay servicios específicos para expats: si necesitáis una gestoría o un abogado de confianza, mejor consultar en spanaargentina.com.
Comparación con barrios españoles
Si en Madrid vivíais en Malasaña entre 2010 y 2015, o en Lavapiés antes de que se volviera imposible, Villa Crespo es vuestra casa. También se parece a Gracia en Barcelona pero con edificios más bajos y bares más baratos. Si lo que buscabais en Madrid era Chamberí, mirad Belgrano. Si buscabais Salamanca, mirad Recoleta. Villa Crespo es para los que se cansaron de eso.
Transporte y movimiento
La columna vertebral es la línea B de subte, que corre por debajo de Corrientes y tiene parada en Malabia (calle Serrano), Angel Gallardo, y Dorrego. Desde Angel Gallardo estáis en once minutos en Callao (microcentro) y en veinte en Carlos Pellegrini (Puerto Madero). Si trabajáis en remoto y solo usáis el subte para salir los fines de semana, es perfecto. Línea H también pasa por el extremo sur del barrio por Avenida Corrientes, útil si conectáis con Constitución o el norte. Los colectivos son innumerables: la 55, la 160, la 39, todas pasan por alguna esquina del barrio. En bici, el circuito de Juan B. Justo es de locos (no lo hagáis salvo que tengáis seguro de vida), pero el interior del barrio es plano y caminable. Yo no tengo auto desde que llegué y no lo echo de menos ni un día.
Comer, beber, parar
El Preferido de Palermo está en la frontera con Villa Crespo, en Loyola, y es el bodegón que recomiendo siempre: milanesa con puré, vino de la casa, y una atención que no se andan con historias. Coméis por diez dólares y salís rodando. Sarkis, en Thames, es armenio-libanés: hummus, keppe, y un ambiente familiar que huele a comino y a historia. Los sábados hay cola, llegad temprano. Para cerveza artesanal, BANCH está a la vuelta de la esquina de mi casa, no sé si es casualidad o destino. Eligen bien los estilos y el ambiente es de bar de barrio, no de pub irlandés para turistas. Tienda de Café, en Serrano, tuestan en el momento: el equivalente a entrar en un tostadero de Gracia pero con precios que os harán llorar de la emoción. Y en el Mercado de Villa Crespo hay una rotisería donde venden tarta de acelga y pascualina que Sonia, mi mujer, compra los domingos sin falta.
La verdad de la milanesa
Por qué sí
- Precios de alquiler 30-40% más bajos que en Palermo con la misma calidad de vida
- Línea B de subte a dos cuadras: estáis en el centro en quince minutos
- Bodegones de toda la vida donde coméis como reyes por 8-12 dólares
- Cervecerías artesanales y cafés de especialidad que crecen como setas
- El Mercado de Villa Crespo para hacer la compra real sin ir al Carrefour
- Calle Murillo y los outlets de zapatos para cuando necesitáis renovar calzado
- Muy cerca de Palermo Soho y Chacarita: salís de noche sin pagar alquiler de noche
Por qué no
- El ruido de Juan B. Justo es constante si vivís dando a la avenida
- Los alquileres están subiendo rápido: lo que era barato hace dos años ya no lo es tanto
- Algunas calles se oscurecen de noche y dan un poco de respeto a los recién llegados
- La oferta de supermercados grandes es limitada: tenéis que saber dónde ir
- Las calles se inundan cuando llueve mucho: el desagüe no da abasto
Encaja con
- · Nómada digital con sueldo en euros que quiere calidad de vida sin arruinarse
- · Pareja sin hijos en su primer año en Buenos Aires
- · Joven español que viene solo y quiere conocer gente sin la presión de Palermo
- · Freelance creativo que necesita espacio para un taller o estudio
- · Pareja mixta (uno argentino, uno español) que busca algo intermedio
Mejor mirar otro barrio si
- · Familias con niños pequeños buscando colegios bilingües a la vuelta de la esquina
- · Ejecutivo que necesita quedar impecable para reuniones de negocios en la zona
- · Gente que se asusta con el ruido de moto o con la basura en la calle los días de huelga